El otro día fuí a cenar con mi familia a uno de tantos restaurantes que abundan en la zona costera de mi ciudad. Es un restaurante-bar con temática de piratas y también es discoteca a partir de las 10 de la noche aproximadamente. Al lado hay otro restaurant que tiene un bungee, en donde muchos jóvenes (la mayoría turistas) prueban su valentía o el grado de alcohol que han tomado.
Sin embargo, para cuando llegamos había muy poca gente. Así que disfrutamos de una cena de lo más tranquila, con la brisa del mar y luz tenue. Al poco tiempo, escuche un grito que provenía del bungee: Era un joven que se había lanzado al vacío y llevaba en sus manos un rollo, el cual desenrolló mientras rebotaba en el aire y decía "¿Te quieres casar conmigo?".
Después de unos segundos, se escucho una serie de aplausos y gritos de júbilo. La novia había dicho "Sí".
Dato curioso: En la isla de Vanuatu, en el poblado Bunlap, los jóvenes realizan un ritual en el cual se convierten en hombres y pueden desposar a la chica que les agrade. Precisamente, es lanzarse de un tipo de bungee, con una estructuras de ramas y madera y lianas gruesas en vez del resorte.
Y es que, precisamente, eso es el amor: ya no importa más miedo a excepción del miedo a perder a tu ser amado.
Amar es lanzarse al vacío, enfrentando el miedo, ser valiente, aceptar lo que venga del destino, siempre que esa persona con la que te has fusionado, esté a tu lado. Porque ya no sabes en donde termina tu cuerpo y donde comienza el de él.
Porque el tiempo desaparece, y el aquí y el ahora se convierte en eternidad. No existe el tiempo ni el espacio, mucho menos la materia. No existen los defectos ni las virtudes. No hay status, generación o edad. No hay familia ni amigos. Esa persona se convierte en todo... se convierte en tí misma.
Antes, en la época de nuestros abuelos, se buscaba la mujer virtuosa y hacendosa, el hombre varonil y trabajador. Ahora, tanto hombres como mujeres buscan lo que les falta, que la pareja les cubra sus carencias y les cuelgan toda clase de cualidades, tachándoles cualquier defecto.
Cuando uno ama, simplemente se entrega. Lo que vaya a pasar, es cosa de Dios.
Se entrega a su amor, no porque se lo merezca, simplemente porque es un regalo. Los regalos no se dan si se los merece, sino porque salen de nuestro corazón. Porque deseamos que lo disfrute como nosotros disfrutamos entregarlo. Porque su felicidad es la nuestra. Porque nuestra felicidad es la suya.
Amar es amar con los ojos cerrados al pasado y abiertos al futuro.
Para mi amado:
Podría reconocerte a través de mil vidas.
Tu aroma entre mil personas.
Tu voz entre los gritos del mundo.
Tus formas entre las sombras de la noche.
Porque esto ya es único.